
Lo que más impresiona de Francisco Alcaraz no es su oratoria, su imagen o sus cualidades como líder natural, sino su dignidad. Una cosa, la dignidad, que de un tiempo a esta parte no acostumbra a verse en el albero de la política española. En 1987 ETA apostó una bomba de 250 kilos de explosivos en la Casa Cuartel de Zaragoza; mató al hermano y a las dos sobrinas de tres años de Francisco, y a ocho personas más. Él se ha convertido en fiel custodio de su memoria, primero contra el olvido y luego contra un Sistema capaz de saltarse cualquier humano respeto al pactar con la más abyecta ralea de asesinos secesionistas y marxistas.
Paradojas de la vida, la Providencia ha querido que el David encargado de hacer frente a este Leviatán rebosante de poder sea un hombre de la calle, un ciudadano cuyo único capital es la decencia y la valentía, la suya y la de todos aquellos que desde dentro y fuera de la AVT les apoyan y secundan. Y para sorpresa y enfado del Leviatán, parece que son unos cuantos.
Francisco josé Alcaraz Martos (Torredonjimeno, 1968), cuarto de los cinco hijos de una familia trabajadora, cursó estudios de estilismo y tricología en Zaragoza, ciudad a la que se encuentra sentimentalmente muy unido. Desde joven tuvo muy clara cuál era su meta profesional, que compartía con su hermano Ángel. Ambos tenían el objetivo de emprender juntos su vida laboral.
Pero el 11 de diciembre de 1987 la banda terrorista ETA destruyó las ilusiones de estos jóvenes con un coche bomba que portaba 250 kilos de explosivo. Ese fatídico día, un comando itinerante de ETA, dirigido por Henri Parot, asesinó a once personas en la casa cuartel de Zaragoza, tres de ellas familiares del autor de este libro: su hermano Ángel y sus sobrinas gemelas Miriam y Esther, que entonces tenían tres años.
En 1999 fundó en Jaén, junto a un grupo de víctimas de ETA, la Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza, en la que ocupó varios cargos, entre ellos la presidencia, hasta mayo de 2004, fecha en la que fue elegido presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT). En la actualidad compagina esa función con la actividad de su empresa, ubicada en Jaén.“Alcaraz no es un político como Rajoy o ZP; no es un periodista bragado y valiente como Federico Jiménez Losantos; no es ni siquiera un escritor de éxito que deba pagar el tributo que en España se rinde obligadamente a la envidia de los mediocres. Tampoco entró en la problemática de la oposición al terrorismo por pasión o vocación. Lo entraron, si se me permite maltratar el verbo, de una de las maneras más terribles en que podía haber sucedido todo: cuando ETA, de manera cobarde, vil y miserable, causó la muerte de varios familiares suyos, incluidas dos niñas que, seguramente, debían de ser peligrosas opresoras del pueblo vasco”.
César Vidal en el prólogo de este libro.¿Ha leido el libro y quiere comentarlo, o quiere leer las opiniones de otros lectores?