
En esta novela su protagonista vive en una ermita excavada en los acantilados de mármol. Desde allí se domina visualmente La Marina, un territorio rico, de naturaleza agradecida, cercano a la Península Ibérica y dotado de monumentos artísticos, de saber y de ciencia. Pero desde Mauretania, el Gran Guardabosque, un dictador implacable (alegoría de Hitler y también del nihilismo) persigue acabar con esta plácida existencia y extender un reinado de violencia y desorden.
El protagonista de la novela encarnaba muchas de las virtudes humanas y colectivas admiradas por el autor, tales como el heroísmo, la fidelidad o el afán de conocimiento. Pero encontramos a otro personaje, al que dedica casi todo el capítulo XIV, que también es objeto de mucho espacio e indudable admiración; Lampros, un monje católico. Personaje que quizás anticipe la posterior conversión de Jünger al catolicismo, dos años antes de su fallecimiento con casi 103 años de edad.
Sobre los acantilados de mármol, publicada originalmente en 1939, constituye en primer lugar una denuncia soterrada del nazismo. Se convirtió en un inicial éxito en Alemania, por lo que introdujo al propio Jünger, tal y como se lo transmitió Joseph Goebbels en persona, en "el club del tiro en la nuca". Pero Jünger, en Sobre los acantilados de mármol, también realiza una magistral descripción, aplicable a cualquier tiempo y lugar, de las catastróficas consecuencias del totalitarismo nihilista, por lo que su lectura resulta muy aleccionadora, hoy, en España. No podemos decirlo más claro.Ernst Jünger nació en Heidelberg en 1995. A lo largo de sus 103 años de vida se transformó en uno de los hitos culturales fundamentales del siglo, no sólo en Alemania, sino en todo Occidente. Hombre de espíritu libre y aristocrático, vivió inmerso en un siglo convulso y sufrió en su persona y en su obra la persecución y los prejuicios del totalitarismo.
Al conocedor de su obra no le queda más remedio que, aún no estando de acuerdo con todos sus postulados, reconocer su relevancia en el desarrollo cultural del siglo xx. Dentro del conjunto de su extensa obra ocupan una posición central los Diarios, que ofrecen el testimonio de una trayectoria intelectual que se extiende a lo largo de casi ochenta años.
Su obra, polémica donde las haya, ha ido sobreviviendo a los avatares de la historia, gracias a la sedimentada lucidez con la cual ha vivido y dado cuenta, desde una posición personal siempre incómoda y delicada, de los acontecimientos que han ido marcando un trágico siglo xx.
«Hay épocas de decadencia en las que se desvanece la forma de vida profunda que en cada uno de nosotros está dibujada de antemano. Cuando perdemos sus huellas, vacilamos y nos tambaleamos como seres a quienes falta el sentido del equilibrio. Entonces pasamos de las oscuras alegrías a los oscuros dolores. Y la conciencia de una infinita pérdida hace que el pasado y el porvenir se nos aparezcan llenos de atractivos, y mientras el instante huye para no volver más, nos balanceamos en épocas remotas o en fantasticas utopías».
«Todos vosotros conocéis la profunda melancolía que nos sobrecoge al recordar los tiempos felices. Esos tiempos que se han alejado para no volver jamás y de los cuales estamos más implacablemente separados que por cualquier distancia».
Ernst Jünger en Sobre los acantilados de mármol.
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