
Los Diálogos de Séneca es el nombre genérico que engloba varias de sus obras escritas entre los años 37 y 62 y conservadas en un manuscrito de la Biblioteca Ambrosiana. Sobre la felicidad y Sobre la brevedad de la vida se encuadran dentro de este género.
Se tratan de unos textos filosóficos en los que predominan los temas morales y que, a pesar de su tÃtulo, no presentan una forma dialogada. En ellos Séneca muestra con espÃritu realista su doctrina sobre las pasiones, el amor a uno mismo y a los demás. Son relativamente cortos y de una lucidez extraordinaria, al punto que Séneca es uno de los pocos filósofos romanos que siempre ha gozado de gran popularidad, (al menos en la Europa continental; en el mundo anglosajón no ha sido hasta el siglo XX cuando la figura de Séneca ha sido rescatada del olvido), como lo demuestra el hecho de que su obra haya sido admirada y celebrada por algunos de los pensadores e intelectuales occidentales más influyentes: Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne, René Descartes, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau, Thomas de Quincey, Dante, Petrarca, San Jerónimo, San AgustÃn, Lactancio, Chaucer, Juan Calvino, Baudelaire, Honoré de Balzac... Todos mostraron su admiración por la obra de Séneca; aparte de la de Cicerón, la obra de Séneca era una de las mejor conocidas por los pensadores medievales, y como quiera que muchas de sus doctrinas son compatibles con la idiosincrasia cristiana, los padres de la Iglesia como San AgustÃn lo citan a menudo, Tertuliano lo consideraba un saepe noster, esto es, a menudo uno de los nuestros, y San Jerónimo incluso lo incluyó en su Catálogo de Santos.
Lucio Anneo Séneca, llamado Séneca el Joven (Córdoba, 4 a. C.- Roma, 65) fue un filósofo romano conocido por sus obras de carácter moralista. Hijo del orador Marco Anneo Séneca, fue tutor y consejero del emperador Nerón.
“Pero mientras andemos errantes por todas partes, sin seguir los pasos de un guÃa, sino el estruendo y gritos disonantes que nos llevan a la distracción, la vida se nos irá acabando entre constantes errores y sin darnos tiempo a nada, puesto que ésta resulta muy corta, aun cuando trabajemos noche y dÃa para el bienestar del espÃritu. Por consiguiente, es necesario determinar adónde vamos y por dónde; y no sin la ayuda de algún experto que haya explorado antes los caminos que hemos de recorrer: porque no se da aquà la misma circunstancia que en cualquier otro viajeâ€.
Séneca. Sobre la felicidad.¿Ha leido el libro y quiere comentarlo, o quiere leer las opiniones de otros lectores?