
Hoy se cuestiona desde muchas instancias la función e incluso la existencia misma de los sindicatos. ¿Son realmente los representantes y defensores de los intereses de la clase trabajadora? ¿Lo fueron alguna vez? ¿Es obra suya la transformación que en la sociedad industrial ha experimentado la clase obrera, pasando en gran parte de su condición de «proletariado» a la de una más o menos acomodada clase media? ¿Son prioritarios en su actuación los intereses de todos los trabajadores, o no lo serán más bien los de unos trabajadores a costa de otros (los parados, por ejemplo), y sobre todo los de una bien instalada burocracia laboral? ¿Tiene algún fundamento la «contratación colectiva», de la que los sindicatos son grandes protagonistas, cuando los intereses de las empresas y de los individuos son tan diferentes en razón de sus particulares circunstancias? ¿Está justificada su consideración casi como institución pública y que sean financiados por los Presupuestos del Estado, o no será más justo que se financien con las cuotas de sus afiliados? ¿En qué razones puede apoyarse la tolerancia que les permite el uso de la violencia, infligiendo a veces a los ciudadanos unos sacrificios que en absoluto parecen estar justificados, sobre todo cuando se trata de servicios públicos? ¿Y qué decir de esa numerosa clase de «liberados sindicales», pagados por las empresas?
Los dos ensayos del economista y Premio Nobel Friedrich A. Hayek que integran el presente libro, tal vez puedan contribuir eficazmente a arrojar luz y sensatez sobre estos interrogantes y algunos otros que hoy plantean la existencia y la actuación de los sindicatos en una sociedad desarrollada y realmente democrática.
Friedrich A. Hayek es una de las figuras más importantes del pensamiento clásico liberal del siglo XX. Aunque su premio Nobel de 1974 fue en Economía, sus trabajos académicos se extienden mucho más allá de esta ciencia. Publicó 130 artículos y 25 libros que abarcan desde la economía técnica hasta la psicología teórica, desde la filosofía política hasta la antropología legal y desde la filosofía de la ciencia hasta la historia de las ideas. Hizo importantes contribuciones en los campos de la intervención gubernamental, del cálculo económico bajo el socialismo y del desarrollo de la estructura social. Falleció en Friburgo, el 23 de marzo de 1992.
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