
En Ayante, una de las tragedias de Sófocles, se dice que "el tiempo, lento e infinito, va sacando a la luz cuanto está oculto y ocultando las cosas manifiestas". Aplicando esta cita al libro que nos ocupa, vemos a Cronos comportarse exactamente tal y como lo describe el mayor dramaturgo de la Grecia clásica; primero, el ex ministro José Utrera Molina, en sus memorias puso sobre el tapete de la opinión pública un testimonio excepcional -el suyo- para comprender real y cabalmente el final del Franquismo y la Transición. Luego, el avance inexorable de los años y -qué duda cabe- la rapidez de los hombres a la hora de olvidar las verdades incómodas, fueron borrando de la memoria este libro, clave para comprender tantas cosas.
Hoy en día, cuando en la actualidad política española vemos y vivimos la consumación de muchos principios y realidades que larvariamente, nos gusten o no, nacieron con la Constitución de 1978, la reedición de Sin cambiar de bandera parece confirmar las teorías del Eterno Retorno de aquellos sabios de la Hélade, pues el tiempo, una vez más, vuelve a sacar a la luz esas cosas manifiestas que ya se habían ido ocultando.
Un libro, Sin cambiar de bandera, de oportunísima lectura hoy y que viene a confirmar, por si alguien lo dudaba, que las ideas y las personas tienen consecuencias, vaya si las tienen.
José Utrera Molina (Málaga, 12 de abril de 1926) es un político español. Falangista procedente del Frente de Juventudes, desempeña desde muy joven la subjefatura provincial del Movimiento en Málaga hasta su nombramiento como gobernador civil de las provincias de Ciudad Real (1956-1962), Burgos (1962) y Sevilla (1962-1969).En 1969 fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Trabajo, cargo que desempeña hasta junio de 1973, cuando pasa a formar parte del primer gabinete ministerial del almirante Carrero Blanco como ministro de la Vivienda. Tras el asesinato de Carrero, es nombrado en enero de 1974 ministro Secretario General del Movimiento en el primer gobierno de Carlos Arias Navarro, cargo que desempeñaría hasta su cese en marzo de 1975.
“Vivimos un tiempo en el que la estupefacción, el asombro y la sorpresa indignada reinan por doquier. Nuestra existencia, normalmente tranquilizada por los muchos años que ha vivido sin mortales sobresaltos, contempla ahora sin dar crédito a lo que ve el perfil resignado de la actual situación española, donde todo nuestro ser físico y moral se revela con la amarga angustia de la impotencia. ¿Es posible que un solo hombre, me refiero claro está, al presidente Zapatero, albergue tal caudal de odio en su alma para ser capaz de reconducir la historia de España a una situación de conflicto, de confrontación y de reverdecimiento de antiguos rencores?”.
«Una memoria que envilece», artículo de José Utrera Molina publicado el 13-10-2007 en ABC.
Sin cambiar de bandera
José Utrera Molina
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