
<<¿Cómo ocurrió que un pequeño grupo de pueblos de Europa occidental, en un periodo de tiempo relativamente breve, pudo transformar el mundo y emanciparse a sí mismo de la dependencia que durante siglos sujetó al hombre a la fuerzas de la naturaleza? (…) Tal vez se deba a que su ideal religioso no consistió en adorar una perfección eterna e inmutable sino en un espíritu que se esforzaba por incorporarse a la humanidad y por cambiar al mundo. En Occidente el poder espiritual no ha quedado inmóvil en un orden social sagrado como en el estado confuciano de China y en el sistema de castas de la India. Al contrario, adquirió libertad social y autonomía, y en consecuencia su actividad no se confinó a la esfera religiosa sino que tuvo efectos de mucho alcance en todos los aspectos de la vida social e intelectual>>.
En una Europa inseminada de relativismo y escepticismo cultural, dominada por una casta de burócratas, en su mayoría descreídos, la obra de Dawson se revela no sólo como políticamente incorrecta, sino como un acercamiento a la verdad y un canto a la libertad de espíritu.
La religión y el origen de la cultura occidental es un atractivo estudio de los cimientos europeos, de la aportación de la religión, y en concreto de la Iglesia católica, a la identidad de eso que siempre se ha denominado Europa y durante largo tiempo Occidente.
Christopher Dawson, filósofo de la cultura e historiador, nació en 1889 en Wye Valley (Inglaterra). Cursó sus estudios en Winchester y el Trinity Collage, de Exeter, y en las universidades de Liverpool y Edimburgo.
Estuvo intelectualmente cautivado por el <<problema de Europa>>, a la que dedicó todos sus trabajos de investigación histórica. Una profunda crisis espiritual que le llevó a abrazar la fe católica a los 25 años de edad orienta su interés como filósofo e historiador hacia el estudio de las íntimas relaciones entre la fe cristiana y civilización y los nexos que ligan toda creación humana al factor religioso, especialmente en las culturas orientales.
Cuanto más se estudian los orígenes del humanismo, más se llega a reconocer la existencia de un elemento que no es sólo espiritual sino decididamente cristiano.