
Por decisión del actual gobierno de España, el 2006 es el Año de la Memoria Histórica. Por ello imaginamos que a los promotores de dicha iniciativa les alegrará la publicación de un libro como el de Félix Schlayer, que rescata del olvido importantísimos episodios de la Guerra Civil. Episodios que algunos historiadores se empeñan en ocultar. Sin embargo libros como este, evidencias como las aportadas por hombres como F. Schlayer, permiten que se pueda establecer un debate histórico e ideológico real, no censurado.
Mantanzas en el Madrid republicano es el testimonio de un diplomático noruego, Félix Schlayer, que arriesgando su vida no solo salvó de una muerte segura a más de novecientos españoles perseguidos por delitos tales como ser “burgués” o “católico”, también fue testigo directo y el primero en denunciar las sacas de presos para ser fusilados, sin juicio, en Pacuellos del Jarama o Aravaca. Todo ello, bajo la responsabilidad de Santiago Carrillo.
Matanzas en el Madrid republicano es la primera vez que se traduce y publica en España, casi sesenta años después de su primera edición en alemán. Y es un estremecedor relato; claro, directo, bien documentado y acompañado de unas magníficas fotos que nos ilustran cómo era la vida, y, sobre todo, la muerte, bajo el manto protector de los próceres de aquella Segunda República, de aquella Belle Époque.
Retlinger (Alemania), 1873, Madrid (¿?). Ingeniero, establecido en España desde 1895 y domiciliado en Torrelodones (Madrid). Ocupa en 1936, a los 63 años de edad, el puesto de cónsul de Noruega, país con el que había establecido, como empresario de maquinaria agrícola, intensas relaciones comerciales.
Al encontrarse fuera de España el embajador de Noruega, el 18 de julio de 1936 se pone al frente de la legación de dicho país, cargo desde el cual salvó la vida de los más de mil refugiados acogidos en dicha embajada. En noviembre de 1936, descubrió y dio testimonio de la matanza, en Paracuellos de Jarama, de más de cuatro mil presos preventivos extraídos de las cárceles de Madrid.
Habiendo regresado a España al finalizar la Cruzada, siguió viviendo en nuestro país, donde falleció en fecha desconocida, hallándose enterrado en el cementerio civil de Madrid.