
En esta novela Vintila Horia recrea magistralmente no sólo el tiempo de Platón, sino también sus pensamientos, congojas y anhelos.
Una de las grandes cualidades de Platón fue tener conciencia en un tiempo que carecÃa de ella. De su juventud mantiene muy vivo el recuerdo del descreimiento de su ciudad, Atenas, y más concretamente del engreimiento de su generación, lo que supuso para él un duro desencuentro.
No obstante, sin resignarse a la mediocridad, Platón se embarcará en una búsqueda filosófica, polÃtica y religiosa que pretenderá culminar con la constitución en Siracusa de un Estado en el que gobernarÃan los más sabios. Este propósito de dignificar la vida de su comunidad le enfrentará a Dionisio el Viejo, el tirano de Siracusa. Fue precisamente el asesinato de su discÃpulo Dión, en quien tenÃa depositadas grandes esperanzas, lo que motivó que Platón escribiera una carta a sus amigos sicilianos, con la idea de justificar su actitud y narrar su asombrosa aventura siracusana. Es La séptima carta, la más evidentemente platónica, sobre la que se cimenta esta novela y en la que se muestra el genio del ateniense de un modo asombrosamente transparente.
En La séptima carta Vintila Horia, con su intuición y gracias a la empatÃa que consigue con sus personajes, recrea magistralmente no sólo el tiempo de Platón, sino también sus pensamientos, congojas y anhelos.
Vintila Horia nace en Rumania en 1915. Fue diplomático en Roma y Viena hasta 1944, año en que es internado en los campos de concentración nazis de Krummhübel y MarÃa Pfarr. Fue liberado en junio de 1945, pero obligado ya a vivir en el exilio de por vida.
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