
“Aquel amigo de mis hermanos que estudiaba en el Pilar sostenía que tanto las derechas como las izquierdas eran una birria impresentable, y que él, si pudiese, sacudiría lo mismo a unos que a otros.
—¿A todos los sacudirías?
—¡Hombre!, a todos, no.
Ponía mucho empeño en que aprendiésemos una música nueva que nos canturreaba con gran secreto; según él, era una música peligrosa: el Cara al sol.
—Que no os la oigan cantar en vuestro barrio, ¿eh?
Una de las cuestiones más complicadas era dónde y ante quién se debía cantar cada himno; hasta cada copla. Porque también había cplas de derechas y coplas de izquierdas, de clase alta, de clase media, de clase baja. Si te equivocabas de auditorio, habías cometido una provocación. Y si cometías una provocación te podía hacer, cualquiera, cualquier barbaridad.
A un chico del coro que estaba ensayando con el padre Bruno, maestro de música litúrgica, las canciones de la misa, le sacudieron una paliza por ir cantando a voces el Tú reinarás. Llegó al colegio hecho no un «corazón santo», sino un cristo. Bueno, pues Josemari y Manolo se pasaron todo el rato, hasta que llegamos a casa, discutiendo si lo habían zurrado por monárquico o por devoto del Sagrado Corazón.”
Una novela deliciosa, sencilla, que consigue transmitir la ingenuidad y frescura de las vivencias y emociones de un niño de 7 años, de clase media, que vive en el Madrid republicano los 3 años de nuestra trágica guerra civil.
Joaquín Aguirre Bellver (Madrid 1926- Alicante 2005) inició su andadura profesional en 1954 en el periódico Madrid. Como periodista, su nombre quedará asociado a la crónica parlamentaria. En 1964 se incorpora al diario Pueblo, en donde realizará “Por los pasillos de las Cortes”, que se convertirá en una de las secciones más leídas. Posteriormente, sería durante años redactor del diario El Alcazar.
Compaginó siempre el periodismo con la literatura, tanto de ficción como ensayos. Sus libros para jóvenes obtuvieron importantes premios, como el Premio Lazarillo por El Juglar del Cid (1961), o el de la Comisión Católica de la Infancia por El Bordón y la Estrella (1962) . Realizó adaptaciones infantiles de obras como el Quijote y la Odisea. En 1964, la película Miguelín, basada en su primera novela, fue premiada en el Festival de Cannes como mejor película juvenil. A partir de los años ochenta publica sus estudios: España libre (1982); España, un pueblo, una idea (1983) y Sin miedo al futuro(1983).
En la década de los noventa, una vez jubilado del periodismo activo, será cuando desarrolle sus estudios sobre los grandes escritores del siglo de Oro, con títulos como El borrador de Cervantes, El estilo de Tirant lo Blanch, Los secretos de La Celestina, El borrador del Lazarillo, Cómo se escribió el Quijote y Azorín, cronista parlamentario.