
En realidad, se recogen en este volumen dos obras diferentes del conocido teólogo alemán, Romano Guardini, a quién Benedicto XVI admira profundamente. La primera de ellas, La esencia del cristianismo, tiene su origen en 1929 y es una bella presentación de la persona de Jesús como la clave para vivir en cristiano. Es aquí cuando Guardini dice que el "cristianismo no es, en último término, ni una doctrina de la verdad ni una interpretación de la vida. Es esto también, pero nada de ello constituye su esencia nuclear. Su esencia está constituida por Jesús de Nazaret, por su existencia, su obra y su destino concreto; es decir, por una personalidad histórica".
La segunda, Una ética para nuestro tiempo, es un pequeño tratado de ética siguiendo el paradigma de las virtudes (de hecho, ése es su título original: Virtudes). Se recoge así uno de los enfoques más antiguos de la ética, la ética de las virtudes, que sale al paso de una deformación frecuente hoy en la forma de entender la ética como un conjunto de prohibiciones. Asegura su autor que esta obra “quiere hacer justicia a la elección viva, a la grandeza y la belleza del bien.” Y que, en todo caso, “este libro lograría su intención si el lector percibiera que el conocimiento del bien es motivo de alegría”.
Nació en Verona (1885-1968). Durante años dirigió la cátedra de Filosofía católica de la Religión y cosmovisión católica en la Universidad de Berlín y, más tarde, en la Universidad de Munich.
Simultaneó su densa actividad intelectual con la promoción de movimientos juveniles de vida cristiana y con una infatigable entrega a la predicación en la iglesia de St. Ludwig de Munich.