
Un camino seguro para ahondar en el momento culmen de la Historia de la humanidad.
�Al igual que la mayor�a de los cristianos de su tiempo, Ana Catalina no hab�a le�do la Biblia jam�s, pero estaba convencida de que lo que ve�a estaba en la Biblia. Ella no daba a sus visiones el mismo valor que a la ense�anza de la Iglesia, y desde ni�a contemplaba sus visiones como quien ojea un libro de estampas; una vez que Ana Catalina se quej� de sus visiones, su �ngel la reprendi�: �T� no sabes a qui�nes llegar�n ni el bien que har�n estas visiones�. Las visiones de la beata Ana Catalina no son el credo ni los evangelios, pero robustecen nuestra fe, estimulan nuestro amor y fortalecen nuestra esperanza.
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Las visiones de este libro son revelaciones privadas que nadie est� obligado a creer. No son dogma de fe y no a�aden nada al dep�sito de la fe que custodia la Iglesia. Pero son una conmovedora ayuda para acercarnos a contemplar la Pasi�n de Cristo, esclarecen poderosamente nuestras responsabilidades y contradicciones�.
Ana Catalina Emmerick (1774-1824) fue una religiosa cuyas visiones asombraron a una época. Humilde granjera, después costurera y sirvienta, ingresó a los 28 años en el convento agustino de Agnetemberg, en Dülmen, un pueblo de Westfalia. No tardaron en aparecer en su cuerpo cinco llagas iguales a las de Jesucristo, lo que dio lugar a una dura investigación. Llegó a ser encarcelada y sometida a vigilancia día y noche con el objeto de averiguar el origen de esas heridas, que no pudo determinarse. Juan Pablo II la beatificó en 2004.
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