
¿Está seguro de saber cuál es el alcance del sida en el mundo? ¿Le han dicho alguna vez que la energía nuclear es la más peligrosa? ¿Es realmente preocupante el famoso calentamiento global? ¿Hay algún gran interés económico detrás del Tratado de Kioto? ¿Es creíble la Teoría del Diseño Inteligente? ¿Por qué se investiga con células madre embrionarias?
El siglo XX parece haber proclamado la infalibilidad de la ciencia, provocando la ausencia del debate y la investigación crítica en temas que nos afectan a todos. Asimismo, la extensión a todos los campos de lo políticamente correcto ha actuado en forma de silenciador y conformador de la opinión pública mediante la imposición de una postura oficial irreprochable.
Afirma el autor en la introducción: “Parece como si los científicos gozaran de cierta inmunidad. Toleran el examen, pero preferiblemente si se hace dentro de sus propias filas. Sin embargo, la ciencia se halla subdividida en mil campos, y es ahí donde está el problema. Los especialistas odian desafiarse entre ellos, como les sucede a los médicos. A menudo, para que un especialista pueda apreciar lo que los otros dicen sobre un determinado tema, es necesario emprender un estudio muy cuidadoso. Y nunca hay demasiado tiempo para eso. Los que se encuentran al margen, temen entrar en el campo de los demás, como no sea con un espíritu respetuoso. Por todo lo cual raramente se producen desacuerdos. Y los sacerdotes de la ciencia no se ven molestados, que es lo que en el fondo les gusta”.
La lectura de la Guía políticamente incorrecta de la ciencia supone el agradable descubrimiento de la verdad en muchos de los temas que hasta hoy habíamos creído sin dudar ni un momento. Escrita desde una postura independiente y con incansable espíritu crítico, el autor va originando la caída de auténticos mitos de la ciencia mediante un análisis sólido y certero.
Manteniendo una actitud valiente, Tom Bethell se adentra en las cuestiones más peliagudas de la actualidad científica, sacando a la luz todos los intereses creados en torno a ellas.
Graduado por la Universidad de Oxford en Filosofía, Fisiología y Psicología, Bethell llegó a Estados Unidos procedente de Inglaterra en 1962.
Es editor jefe de The American Spectator. También ha sido editor de Harper´s y del Washington Monthly. Ha escrito artículos para numerosas revistas, entre las que se encuentra Fortune, el New York Times y The Atlantic Monthly.