
Guerra en el cielo es la novela que Dan Brown jamás hubiera podido escribir, por incapaz, por superarle en todos los sentidos. Especialmente por tres razones. En primer lugar, es una novela detectivesca en la que un inspector intenta aclarar un crimen cometido en las oficinas de una editorial. En segundo lugar, es un libro centrado en la alta especulación teológica. Por último, se trata, otra vez, de la búsqueda del Santo Grial. Y no es que comience de una manera y que cambie sucesivamente de registro, sino que es esas tres cosas al mismo tiempo, con idéntica intensidad a lo largo de toda la novela. Ciertamente, tratándose de reencontrar el grial, un párroco anglicano, un duque católico y un editor más o menos agnóstico constituyen un extraño trío.
Amigo personal de J.R.R. Tolkien y de C.S. Lewis, Williams pertenece a ese núcleo de geniales escritores ingleses que destacan por su cultura e inteligencia, además de por un sentido del humor marcadamente británico. En esta obra, el autor deja patente su excelente habilidad narrativa y su extraordinario uso de los diálogos. De esta forma, el lector se sentirá intrigado por el rápido curso de los acontecimientos que no cesarán hasta que cierre de nuevo el libro para recomendárselo a un buen amigo.
Charles Walter Stansby Williams, nacido en Inglaterra el 20 de septiembre de 1886, fue poeta, novelista, teólogo y crítico literario; de creencias cristianas, fue amigo de J.R.R. Tolkien y C.S. Lewis. Trabajó como corrector por la Oxford University Press, donde ocupó puestos de responsabilidad hasta el mismo año de su muerte. Es uno de los mejores escritores ingleses del siglo XX, destacando por su ingenio y capacidad para mantener la intriga hasta el final de sus obras. Falleció el 15 de mayo de 1945.
No existen novelas como las suyas en ningún sitio. Williams hace de nuestro mundo cotidiano un lugar mucho más excitante por lo sobrenatural que siempre encuentra en él.