
La novela del ingenio, la agudeza y el sentido común.
Ambientada en un pueblo de la Italia de las posguerra, Giovanni Guareschi recrea las andanzas, conversaciones, aventuras y desventuras de dos mítico personajes, tan cercanos que condensan en su sencillez un microcosmos fácilmente reconocible por cualquier lector. Don Camilo es un cura de pueblo. Pepón, comunista, el alcalde del mismo. Es cierto que una presentación así podría dar lugar a un planteamiento maniqueo de la trama, con un personaje bueno, buenísimo y otro malo, malísimo; pero, como apunta Javier Alonso, una de las grandezas de este libro es que Guareschi no cae en estas simplicidades. “Don Camilo es mentiroso, iracundo, obstinado, incorregible; y el alcalde, que no es hombre de muchas letras, es en cambio portador de un corazón amplio y bien regado”, subraya Alonso en el prólogo. Surgen así dos personalidades completas, portadoras de las normales contradicciones del ser humano. Y todo ello hilado con un humor fino, latente en todas las situaciones y presente en prácticamente todos los diálogos.
Don Camilo, en fin, es un libro que se lee de principio a fin con una sonrisa en los labios. Es un ejemplo de equilibrio, quizá perfecto, entre comicidad y ternura. Una novela cómica que va mucho más allá de la caricatura.
Giovanni Guareschi nació en Fontanelle di Roccabianca, cerca de Parma, el 4 de mayo de 1908. El enfrentamiento con el poder y la sátira fueron quizá las dos señas de identidad más notables a lo largo de su vida profesional como periodista. Fue enrolado en el ejército de Mussolini para evitar problemas derivados de sus críticas al régimen fascista. Tomó parte activa contra el comunismo en las elecciones de 1948 ideando famosos lemas como: “En la cabina de voto Dios te observa, Stalin no” o aquel cartel en el que aparecía el esqueleto de un soldado italiano con el eslogan. “Madre, vota contra ellos por mí”. Dos años más tarde fue condenado a ocho meses por denunciar al entonces presidente de la República Italiana, Luigi Einuadi, por promocionar con bienes públicos vinos de su propiedad. Giovanni Guareschi murió en Cervia, cerca de Rabean, el 22 de julio de 1968.
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