
Excelente edición de los relatos del detective más agudo de todos los tiempos.
Magnífica reedición de los relatos del padre Brown, el pequeño sacerdote-detective que resuelve sus intrincados casos gracias a un conocimiento sencillo y a la vez profundo de la naturaleza humana -también la del asesino y el ladrón- que se ha ganado un lugar entre los grandes detectives literarios, junto a Holmes, Miss Marple o Poirot. En sus aventuras se combinan la sabiduría y la inocencia, la agudeza y la hondura, el mundo y la religión, en el estilo fresco y paradójico tan característico de su autor y que para entenderlo nada mejor que las siguientes palabras del propio Chesterton: “Todo el secreto del misticismo consiste en esto: todo puede entenderlo el hombre, pero sólo mediante aquello que no puede entender. El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo, y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso, para que todo lo demás resulte explicable”.
Esta edición contiene todos los relatos del padre Brown, el inmortal personaje de Chesterton, reunidos por primera vez en castellano, incluyendo tres relatos no publicados en las ediciones originales. Es detacable, asimismo, la brillante introducción firmada por Carlos Ruiz Rubio, en la que, de excelente manera, presenta tanto al autor como al propio protagonista de los relatos.
Gilbert Keith Chesterton (1874–1936) cultivó el ensayo, la narración, la biografía, la poesía, el periodismo y el libro de viajes.
La evolución espiritual de Chesterton le llevó desde un juvenil agnosticismo con devaneos espiritistas a convertirse en el intelectual católico inglés más importante de la primera mitad del siglo XX. Su abundantísima obra está llena de obras maestras, tanto en novela como en ensayo filosófico.
Escribió también biografías de grandes personajes de la historia. Famosas son sus aproximaciones a San Francisco de Asís o a Santo Tomás de Aquino. Su personaje más famoso es el Padre Brown, un sacerdote de apariencia ingenua cuya agudeza psicológica lo hace un formidable detective.
Los relatos del padre Brown fueron escritos a lo largo de más de veinte años. Fueron apareciendo separadamente en las páginas de una revista mensual, ganándose inmediatamente el afecto de los lectores.
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