
Obra maestra del liderazgo.
Durante los convulsos años de la II República, el padre Ayala, mediante su Formación de selectos, se propuso ampliar la influencia de los católicos en la vida pública. Esta inquietud, la de formar apóstoles modernos, era compartida por otras brillantes figuras de la Iglesia española de aquellos años. Sin embargo, Ayala, como buen jesuita, escribió su libro con un enfoque tan eminentemente práctico que, sin soslayar el fin evangelizador de su libro –presente a lo largo de sus páginas–, bien se puede leer prestando atención a su propósito más inmediato: el de forjar eficaces hombres de acción, capaces de desenvolverse con brillantez en la arena de lo público. Y es en este plano donde Formación de selectos trasciende con mucho la tesitura histórica en la que fue escrito.
Ante la sobreabundancia de best-sellers de un día que, con fórmulas mágicas y lugares comunes, pretenden dar las claves de la organización empresarial, el libro de Ayala destaca como lo que es; un manual de liderazgo de los mejores que nunca se han escrito, una obra maestra absoluta en su género. Olvide el futuro lector de Formación de selectos cualquier clase de consideraciones beaturronas o sensibleras. En esta obra Ayala revela ser, además de un prosista conciso, ágil y ameno en extremo, un lúcido perito de la condición humana, pues sólo conquistará el mundo quien primero conozca los principios que lo mueven y los talentos requeridos para domarlo.
La sensatez, el poso de sabiduría práctica, el apego a lo concreto sin olvidar nunca lo esencial, y, al mismo tiempo, el recio espíritu viril con el que está escrito sorprenderá a más de uno y, sin duda, agradará a quien de verdad quiera llegar a ser el arquetipo de hombre que Ayala tenía en la cabeza cuando escribió su libro; un selecto.Angel Ayala (1867- 1960), sacerdote jesuita, imprimió huella significativa en la vida de la Iglesia durante la primera mitad del siglo XX. De modo notable, a él se debe la fundación de la Asociación Católica de Propagandistas, asociación que, a su vez, escribió capítulos gloriosos de la Iglesia en España, y cuyas obras –la más conocida, el CEU- siguen dando frutos hoy.
El sentido de lo real es mucho más amplio que el sentido común. La visión de un hombre de empresa comprende un círculo de verdades mucho más amplio y más elevado que el de las verdades de sentido común.
El sentido de la realidad es una cualidad nativa, como el buen oído. Así como algunos nacen ciegos, así hay quien nace sin pizca de sentido práctico y sin posibilidad de adquirirlo.
Pero si la naturaleza no nos lo ha negado en absoluto, podemos perfeccionarlo. Indiquemos algunos medios.
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