
Dentro de la amplia y rica trayectoria de la parodia teatral en España La venganza de don Mendo es la obra maestra del género: Muñoz Seca supo aquilatar en ella los procedimientos característicos del disparate cómico o el astracán para ofrecernos una divertida burla del teatro más aburrido y presuntuoso de su tiempo. La obra, divertida e ingeniosa en extremo, encierra un mensaje duradero que siguen apreciando las generaciones actuales, como demuestran sus reiteradas reposiciones en los escenarios españoles.
La obra se estrenó en el Teatro de la Comedia el 20 de diciembre de 1918. Según opinión unánime de quienes lo reseñaron, el estreno fue «sencillamente arrollador», «aplaudido con estrépito por un auditorio selectísimo», el público estaba «encantado», «se rió constantemente y aplaudió mucho», y se interrumpieron «muchas escenas con espontáneas ovaciones». Es más, ante la insistencia del «respetable», Pedro Muñoz Seca tuvo que salir a escena varias veces al final de cada jornada. Desde entonces, ha sido interpretada en numerosas ocasiones, ha sido llevada al cine y, por supuesto, ha hecho las delicias de miles de lectores a lo largo de estos más de noventa años.
Pedro Muñoz Seca (El Puerto de Santa María, 20 de febrero de 1879 – Paracuellos de Jarama, 28 de noviembre de 1936), es abuelo del escritor Alfonso Ussía.
Estudió Bachillerato en el colegio jesuita San Luis Gonzaga del Puerto de Santa María junto a Juan Ramón Jiménez y Fernando Villalón y en 1901 concluye sus estudios de Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Sevilla.
Entre los años 1910 y 1920 su figura como autor teatral se consolidó como el creador de un nuevo género teatral denominado astracán o astracanada, caracterizado por una búsqueda de la comicidad a todo trance, incluso a costa de la verosimilitud y desfigurando el lenguaje natural. La obra más célebre dentro de este género es La venganza de don Mendo, que se estrenó en el Teatro de la Comedia en 1918.
Cuando estalló la Guerra Civil Española estaba con su esposa en Barcelona para el estreno de La tonta del rizo, que se produjo la noche anterior al estallido; fue detenido por milicias anarcosindicalistas que dominaban la ciudad condal con el apoyo de Luis Companys, presidente de la Generalitat, en la casa de un actor que le había aconsejado irse del hotel que ocupaba. Acusado de albergar ideas monárquicas fue trasladado y encarcelado en la recién creada cárcel madrileña de San Antón (establecida en esos mismos días en el Convento de San Antón), su esposa fue liberada ya que oficialmente era ciudadana cubana. Llegado el mes de noviembre, fue sacado, en compañía de miles de presos, y fusilado sin juicio alguno el 28 de noviembre de ese año 1936 por las Milicias de Vigilancia de Retaguardia.
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