
Esta biografía novelada de San Francisco Javier recrea con rigor y emoción la vida de uno de los principales santos; la principal virtud de este libro es que prevalece la buena literatura sobre la recurrente hagiografía. Sin duda la vida del jesuita da para muchas novelas. De Wohl prescinde de su niñez navarra y comienza el libro en París, en los años universitarios, para muy poco después despegar hacia su etapa misionera.
Un grupo de estudiantes llevan una vida, por así decirlo, superficial. Hasta que aparece por allí un joven cojo, calvo y con pinta de pobre. Desde el principio su influencia es radical. Francisco Javier es reacio a su compañía y a lo que él percibe como secretismo. Pero Ignacio de Loyola, con gran cariño, irá ganando su corazón.
Junto con otros seis hará el juramento de llevar la palabra de Dios por todo el mundo. Y así será. Parte desde Lisboa camino de Goa, en la India. El autor nos sumerge en la heroicidad de esos viajes, pero sobre todo describe muy bien la geografía interior del alma de Francisco Javier.
Sirviéndose de su epistolario, en una vorágine de datos que para nada empañan la fluidez y eficacia del texto. En fin, la increíble aventura de un apasionado joven universitario del siglo XVI que decide servir a Dios. Con valentía, fidelidad, obediencia y desprendimiento de lo material, afrontará los mayores sacrificios, en una épica ascética que trasciende el drama que de por sí es la vida.
La literatura de Louis de Whol (1903-1961) es la historia de su vida, y la historia de su vida es la historia de una conversión más profunda en su fe.
Nació y vivió en Alemania hasta 1935, cuando le llegada de Hitler al poder le impulsó a iniciar una nueva vida en Inglaterra. Allí participó en la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser capitán de la armada británica.
Hasta entonces su literatura consistía en novelas de suspense o historias de aventuras. Un día el cardenal Schuster, de Milán, le dijo: “Deje que sus escritos sean buenos. Por sus escritos será un día juzgado”. Y decidió servir a Dios con su literatura. Pronto se dio cuenta de que la gente necesitaba modelos, por lo que pensó que el mejor ejemplo era el de los santos.
¿Ha leido el libro y quiere comentarlo, o quiere leer las opiniones de otros lectores?