
C. S. Lewis era dueño de un portentoso talento, capaz de comprender los más elevados misterios teológicos y, acto seguido, transmutarlos en personajes, ambientes y tramas fascinantes. No por casualidad la crítica es unánime situando muchas de sus obras entre los clásicos de la apologética cristiana y de la literatura fantástica del siglo XX.
En esta ocasión el profesor de Cambridge, a través de la voz en primera persona del enigmático protagonista de El gran divorcio, nos narra un onírico viaje; el que va desde el Pueblo Gris, pasando por La Meseta Luminosa y las Tierras Altas, hacia la Montaña Resplandeciente del Ser, que no es sino la morada de Dios. En su viaje, el héroe se encuentra con otras almas que ejemplifican el amplio abanico de pecados en los que se pueden enquistar los corazones humanos y que les impiden alcanzar la meta final de su peregrinar.
Entre las líneas de El gran divorcio descubriremos una muy pertinente moraleja para los tiempos que corren: el consciente abandono de la razón, esto es, la voluntaria falta de compresión de la realidad, que lleva a negar la diferencia objetiva entre el bien y el mal, posiblemente sea la tentación más peligrosa en la que puede caer el ser humano.
Clive Staples Lewis (Belfast, 1898- Oxford, 1963), comúnmente conocido como C.S. Lewis. Fue un escritor, apologista y académico irlandés.
En 1917, comenzó sus estudios en la Universidad de Oxford, donde desde 1925 trabajó como profesor de lengua y literatura inglesa hasta 1954. En este último año fue nombrado “Professor” de Literatura Medieval y Renacentista en Cambridge. Como docente se hizo muy popular, y ejerció una profunda influencia en sus alumnos.
Conoció a J. R. R. Tolkien, con quien fundó en 1939, junto a Charles Williams y Owen Barfield, el Club de los Inklings para discutir sobre literatura y filosofía.
Dotado de una inteligencia brillante y lógica, y un estilo claro y vivo, llegó a ser uno de los escritores más influyentes de nuestro tiempo. En la mayoría de sus novelas aparecen indiscutibles y numerosos elementos religiosos. También escribió muchos libros para niños y literatura fantástica , además de muchos trabajos de crítica literaria.
“Blake escribió El matrimonio del cielo y del infierno. Si yo escribo sobre su divorcio no es porque me considere un adversario a la altura de un genio tan grande, ni siquiera porque esté del todo seguro de saber lo que Blake quería decir. En un sentido u otro, el intento de celebrar ese matrimonio es permanente. La tentativa está basada en la creencia de que la realidad no nos depara nunca una alternativa totalmente inevitable; de que, con habilidad, paciencia y tiempo suficiente (sobre todo tiempo), encontraremos la forma de abrazar los dos extremos de la alternativa; de que el simple progreso, o el arreglo, o la ingeniosidad convertirán de algún modo el mal en bien sin necesidad de consultarnos para rechazar definitiva y totalmente algo que nos gustaría conservar.
Considero que esta creencia es un error catastrófico”.
¿Ha leido el libro y quiere comentarlo, o quiere leer las opiniones de otros lectores?