
Intente explicar a quien tenga ahora mismo a su lado qué es el amor. Complicado, ¿verdad? ¿Por qué nos cuesta tanto definirlo? Hoy en día, ante el bombardeo mediático de mensajes disuasorios, dispersos y malintencionados acerca de esta cuestión, se ha conseguido provocar un vacío distorsionador en las referencias del hombre en torno a este tema.
Por eso Los cuatro amores es una obra tan importante. Porque desde un conocimiento profundo, Lewis aporta las claves oportunas para una concepción verdadera del amor y del afecto humano. El autor no se deja atrapar por corrientes egocéntricas ni reduccionistas tan en boga hoy día. Sin duda alguna, el libro es un derroche de sentido común, inteligencia y pasión por el ser humano entendido en su totalidad.
Lewis articula el estudio a través de cuatro categorías basadas en los significados griegos de Amor: afecto, amistad, eros y caridad. En el tránsito de cada uno de ellos va oportunamente encendiendo las luces necesarias para la progresiva comprensión del amor humano. Uno tras otro, el autor avanza desgranando los entresijos de la condición humana y de su más alta manera de relación. El acierto es tal que según avancemos en la lectura nos iremos identificando con las tesis expuestas, ya que están sacadas de la vida misma.
Tras haber abrazado el cristianismo, Lewis plantea el tema desde Dios, fuente primaria del amor, que respeta nuestra libertad y que, por tanto, no garantiza nuestro éxito en esta cuestión. Como escribe el propio autor inglés, los amores humanos “no pueden sin más ser gloriosas imágenes del amor divino. Son, ni más ni menos, cercanos por semejanza, que en ocasiones pueden ayudar y en otras dificultar la cercanía de aproximación”.
Una obra acorde al magistral talento de este escritor inglés que mantiene una prosa ágil, directa y rica en ejemplos que no dejan lugar a generalizaciones o divagaciones sin dirección ni sentido.
Clive Staples Lewis (Belfast, 1898- Oxford, 1963), comúnmente conocido como C.S. Lewis. Fue un escritor, apologista y académico irlandés.
En 1917, comenzó sus estudios en la Universidad de Oxford, donde desde 1925 trabajó como profesor de lengua y literatura inglesa hasta 1954. En este último año fue nombrado “Professor” de Literatura Medieval y Renacentista en Cambridge. Como docente se hizo muy popular, y ejerció una profunda influencia en sus alumnos.
Conoció a J. R. R. Tolkien, con quien fundó en 1939, junto a Charles Williams y Owen Barfield, el Club de los Inklings para discutir sobre literatura y filosofía.
Dotado de una inteligencia brillante y lógica, y un estilo claro y vivo, llegó a ser uno de los escritores más influyentes de nuestro tiempo. En la mayoría de sus novelas aparecen indiscutibles y numerosos elementos religiosos. También escribió muchos libros para niños y literatura fantástica , además de muchos trabajos de crítica literaria.
C. S. Lewis fue ateo durante muchos años, hasta que en “el trimestre de verano de 1929 –escribe él mismo-, admití que Dios es Dios”, hecho que nunca ocultó y que supuso un cambio radical en su vida, lo cual quedó reflejado en la totalidad de su obra a partir de ese momento.
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