
El Che creía que la coacción, la violencia y el odio eran el único medio factible para construir sobre las cenizas de la decadente civilización capitalista el Edén perdido. Así lo atestiguan sus textos, sus discursos, sus artículos y el modo en que vivió y murió. A poco que se conozca, Ernesto Guevara es un personaje indefendible. Sin embargo, la progresía todavía se obstina en vendernos un mito, el Mito del Che, que ha pasado a la historia como guerrillero, político revolucionario y médico.
En esta muy amena biografía, Díaz Villanueva nos describe a la perfección las distintas fases vitales del Che. La primera, la que ocupó sus primeros años de vida adulta, podríamos denominarla como el periodo bohemio. Sus años de farsante andariego -al contrario de lo que nos muestra la oscarizada Diarios de motocicleta- no tuvieron nada de especial. Vagó por América en sendos viajes de descubrimiento de la nada que, más que aportarle un acerbo de conocimientos, plagaron su cabeza de prejuicios. La segunda vendría a corresponderse con el periodo de la guerrilla en Sierra Maestra y los primeros años de revolución cubana. En ésta, Ernesto Guevara se había transformado en un individuo ideologizado, intransigente y dado al uso y al abuso de la fuerza. La última, la que le llevó al Congo y a la crepuscular guerrilla boliviana, es su fase terminal, la de fanático desordenado imbuido de un espíritu redentor para con una sola parte de la humanidad.
Son estas tres coordenadas, la de bohemio despreocupado, la de fanático incapaz de gobernar con tino y la de iluminado al servicio de un fantasma sangriento, con las que Díaz Villanueva deconstruye definitivamente el mito del Che.
Fernando Díaz Villanueva (Madrid, 1973). Cursó estudios de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de sendas biografías de los Reyes Católicos y de numerosos artículos. Colabora habitualmente en la revista de pensamiento La Ilustración Liberal y en el diario en la red Libertad Digital.