
El silencio de Dios posee todas las virtudes de la novedad. En un siglo en que reina el conformismo del absurdo y del desorden, en que el ídolo de la revolución permanente se ha convertido en centro de atracción para los rebaños de esclavos teledirigidos, nada hay más nuevo ni más insólito que predicar el retorno de las fuentes y defender la naturaleza y la tradición. Rafael Gambra se sirve de la obra de Antoine de Saint-Exupèry -especialmente de sus obras El principito, Ciudadela y Tierra de hombres- para reivindicar el compromiso, el vínculo, el sentido del rito y de la tradición como el único medio para lograr una vida realmente humana.
Gambra, Con una prosa tan precisa como bella, despieza el absurdo cotidiano del hombre que malvive preso del desarraigo y de la razón instrumental, constatando los avances que ha hecho el nihilismo tecno-científico en la destrucción de la tradición occidental. A partir de ahí, inicia un viaje a los estratos más profundos de la naturaleza humana para descubrir “esa sed que lo devora”; el misterio existencial que nos vincula con el mundo mientras al mismo tiempo busca transcenderlo.
Rafael Gambra (Madrid 1920, Madrid 2004). De origen navarro, al iniciarse la guerra civil en España se alista en los tercios navarros, en los que alcanzó el grado de oficial.
Terminada la guerra, estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, doctorándose en 1945. Fue profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense y en la Universidad San Pablo CEU.
Fue autor de más de una docena de obras de pensamiento filosófico y político, en las cuales cabe citar La primera guerra civil de España (1950), La monarquía social y representativa (1952), Eso que llaman estado (1958), Historia sencilla de la filosofía (1961), Curso elemental de filosofía (1962), La unidad religiosa y el derrotismo católico (1965), Tradición o mimetismo (1976) o El lenguaje y los mitos (1983).
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