
¿Qué pueden tener en común un cardenal -hoy Pontífice- y un pintor expresionista? ¿Por qué se entienden tan bien Joseph Ratzinger y William Congdon? La razón es sencilla: ambos se dedicaron con pasión a la búsqueda de la verdad para sus vidas.
El primero la encontró en la Iglesia, a través del estudio de la Filosofía y la Teología; el segundo, tras numerosos años de búsqueda en ambientes hedonistas, lo consiguió desde la experiencia del arte. A través de caminos diferentes han llegado, sin embargo, a vislumbrar la meta que anhelaban y, por eso, William Congdon y Joseph Ratzinger tienen tanto en común, a pesar de no haberse conocido personalmente.
El sábado de la historia es una obra realizada a medias entre estos dos grandes hombres. Congdon aporta sus cuadros, Ratzinger sus escritos sobre el Sábado Santo. El primero, mediante sus pinturas, predispone el espíritu a lo trascendente y lo sitúa en la lucha del hombre en su búsqueda de lo fundamental. El segundo, a través de sus palabras, nos guía durante el camino de la meditación y la contemplación del Misterio.
Esta obra es una magnífica oportunidad para hacer un buen regalo; con una edición de excelente calidad, como es tradicional en las colecciones de arte de Ediciones Encuentro. Un aviso: sólo para aquellos a los que les guste el expresionismo abstracto.
William Congdon, artista norteamericano, se convirtió al catolicismo a los 49 años, dedicándose desde entonces a una pintura religiosa, de gran expresividad y espiritualidad.