
Hacía falta que en España alguien escribiese un libro como El manifiesto de las clases medias, y ha sido Enrique de Diego quien, por fin, lo ha hecho. Es la denuncia rotunda y sin ambages del expolio al que vive sometida la burguesía occidental. El vampírico autor de este saqueo constante que drena las energías de la sociedad civil tiene un nombre: socialismo. De Diego, con el lenguaje castizo y transparente de un periodista de raza, desvela las raíces históricas, culturales y políticas que alimentan al Estado socialdemócrata, un moderno Leviatán que crece sin tasa y que, de no ponérsele freno, bien puede ser el causante de un próximo colapso civilizatorio.
Tras unos iniciales capítulos donde reina la ironía, donde se caricaturiza la versión marxista de la Historia, Enrique de Diego pasa a a hacer un análisis muy lúcido de la silenciosa tiranía que nos gobierna.
Enrique de Diego ha escrito un manifiesto en toda regla que ilumina y despieza la gran superestructura neomarxista diseñada para fagocitar la riqueza de las naciones. En los tiempos que corren: necesario, urgente, imprescindible.
El Manifiesto de las clases medias incluye un programa de acción para un futuro movimiento ciudadano. Reproducimos los doce puntos de esa propuesta de debate:
1. Erradicación del totalitarismo educativo mediante la puesta en práctica inmediata del cheque escolar a las familias.
2. Prohibición legal de todo impuesto progresivo.
3. Abolición de toda penalización al derecho de herencia.
4. Supresión de la financiación estatal a partidos, sindicatos, patronales y cualquier otra organización social.
5. Supresión de toda subvención a fundaciones y las llamadas organizaciones no gubernamentales.
6. Supresión de toda subvención al cine y a cualquier actividad de las denominadas culturales.
7. Constitucionalización del presupuesto de equilibro cero, sin excepción, para cualquier institución política de ámbito local, regional o nacional.
8. Drástica reducción a la mitad del sector político y eliminación de cualquier privilegio de carácter funcionarial.
9. Privatización de las empresas estatales y persecución de los oligopolios.
10. Supresión de las ayudas a agricultura, pesca y ganadería.
11. Supresión de los trasvases de fondos de Gobierno a Gobierno: las ayudas denominadas de cooperación al desarrollo.
12. Eliminación del sistema de concesión administrativa en el ámbito de los medios de comunicación.
“El proceso que va desde el intento de exterminio a la depredación sistemática de las clases medias se inicia tras la Segunda Guerra Mundial. […] El socialismo, que nunca había sido democrático, salvo como posibilismo, se ofreció legitimador ante el riesgo totalitario. Frente a las democracias populares, había de marcharse por la senda de las democracias socialdemócratas; frente a la depredación y el genocidio, la expoliación. Era preciso administrar dosis elevadas de intervencionismo, de coacción estatal, de violencia legal desde instancias administrativas, penalizando la iniciativa y haciendo gravoso el ejercicio de la responsabilidad”.
Fragmento de El manifiesto de las clases medias de Enrique de Diego.
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