
Para leer una novela de Chesterton es necesario desprenderse de cualquier corsé mental que restrinja la imaginación. El caso de El club de los negocios raros puede resultar paradigmático para la aplicación de este consejo. El libro está compuesto por seis narraciones que ejemplifican todos los méritos que hicieron destacar la figura de Chesterton y todas ellas giran alrededor de un oscuro y pintoresco club, para pertenecer al cual es necesario haber inventado una profesión o industria absolutamente nueva. Desde luego, una temática nada al uso en la literatura mundial.
Sobre esta base aparentemente trivial, Chesterton combina el misterio con la paradoja y el humor y consigue mantener al lector en estado «de suspense» permanente, haciéndole caminar de sorpresa en sorpresa por los senderos de sus ingeniosas tramas e invenciones. Chesterton, que tuvo el buen gusto de prodigarse en el relato, debería figurar como miembro de honor de su incomparable club, por haber inventado la rara industria de complacer al lector.Gilbert Keith Chesterton (1874–1936) cultivó el ensayo, la narración, la biografía, la poesía, el periodismo y el libro de viajes.
La evolución espiritual de Chesterton le llevó desde un juvenil agnosticismo con devaneos espiritistas a convertirse en el intelectual católico inglés mas importante de la primera mitad del siglo XX. Su abundantísma obra esta llena de obras maestras, tanto en novela como en ensayo filosófico.
Escribió también biografías de grandes personajes de la historia. Famosas son sus aproximaciones a San Francisco de Asís o a Santo Tomás de Aquino. Su personaje más famoso es el Padre Brown, un sacerdote de apariencia ingenua cuya agudeza psicológica lo hace un formidable detective.