
La propuesta de Mario Soria en Chateaubriand, o un espíritu incorrecto es analizar las ideas políticas, literarias y filosóficas del genial escritor bretón. En este estudio se entretejen los sucesos biográficos, más bien de forma incidental que principal, pues el autor se interesa sobre todo por la faceta pública del gran René, que tocó campos tan diversos como el de apologeta cristiano, romántico empedernido, politólogo, senador de la oposición, profeta, periodista o embajador: ésta es la faceta que en la investigación de Soria se impone sobre la faceta privada de Chateaubriand; sus pasiones, necesidades y amoríos, que los hubo, y en grado superlativo. Sin embargo, Soria, al optar por este enfoque, no convierte al hombre en una abstracción ideológica, sino que funde lo individual con lo universal, la vida doméstica con la existencia del estadista.
De este modo, Mario Soria se sumerge en la faceta de escritor del vizconde con objeto de captar las ideas motrices de Chateaubriand. Y a pesar de sus contradicciones existenciales, en la obra de René se traslucen dos pilares fundamentales que, en su época y también en la nuestra, le hacen un autor tan incorrecto como fundamental: Primero, una lúcida independencia de juicio en la que conjugó autonomía de mente con la fidelidad a las instituciones tradicionales en las que se crió. Y segundo, el considerar a la religión cristiana fundamento de la sociedad, sea cual fuere el régimen político que la administre, así como la opinión de que la fe en Jesucristo es la única respuesta a las eternas preguntas del hombre.