
La mayorÃa de los libros de historia se escriben para corregir otros libros de historia. La Breve historia de Inglaterra no es una excepción. Concéntrico a fuerza de excentricidad, irónico por convencido, paradójico por aparentemente extemporáneo, Chesterton quiso escribir una historia popular –cuando la mayorÃa de los relatos de la historia de Inglaterra eran extremadamente antipopulares-, en la que lo fundamental radicara no tanto en los acontecimientos en sà como en la importancia que éstos hubieran tenido. En palabras de Bernard Shaw –su gran rival sobre el papel- el autor de este libro fue "el más conciso y a la vez el más completo historiador que este paÃs desamparado pudo encontrar".
Como escribe el propio Chesterton en la introducción a la obra: "Los aspectos más olvidados de la historia inglesa no son pequeñas cosas oscuramente veladas por los especialistas, sino grandes cosas que éstos ignoran. La mayor parte de ellas pueden aprenderse, no sólo sin recurrir a complicadas lecturas, sino práctimante sin recurrir a ningún libro. Se pueden aprender de cosas tan grandes y obvias como el tamañazo de las iglesias góticas o el estilo de las casas de campo clásicas. No es necesaria ninguna erudición abstrusa para comprender que un propietario rural no es lo mismo que un abad aunque viva en una abadÃa. No hace falta ninguna lógica elaborada para entender que una tierra comunal pertenecÃa al común. La diferencia no radica tanto en los hechos como en la importancia de los hechos y ése es el terreno de la crÃtica más amplia y general".Gilbert K. Chesterton nació en Londres el 29 de mayo de 1874. Desde muy pequeño mostró un gran interés por las letras, aprendiéndose poesÃas de Shakespeare de memoria, aun cuando no sabÃa cuál era el significado de las palabras. Inquieto, siempre mantuvo una fuerte tensión religiosa. Educado en el anglicanismo, pasó momentos muy alejado de la fe, y en 1922, tras un proceso personal que duró varios años, pasó a formar parte de la Iglesia católica. Cultivó la crÃtica, el ensayo, la novela, la lÃrica, el relato breve y la redacción periodÃstica. Sus obras gozaron de gran celebridad desde el primer momento, y fue un notorio polemista, conocido tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. A lo largo de su vida fue distinguido con el grado de honoris causa por las universidades de Edimburgo, DublÃn y Notre Dame, y fue hecho Caballero de la Orden de San Gregorio el Grande. Tras su muerte, el 14 de junio de 1936, el papa PÃo XI le otorgó el tÃtulo de Defensor Fidei. De su obra, El Buey Mudo ha publicado Por qué soy católico y Los lÃmites de la cordura.
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